Nunca me consideré un buen programador. No se si será porque vivo rodeado de grandes programadores que bajan mi autoestima o realmente no es mi verdadera vocación. Mas allá de esto, me gusta y me interesa la programación, aunque quizás no tanto como otras disciplinas de la ingeniería en sistemas. Esta mezcla de gustos y autoestima devaluada me lleva a pensar que tal vez un día, formando parte de algún equipo de desarrollo no sea el peor programador del grupo, pero si quizás el segundo peor programador.
Hoy leyendo el interesantísimo blog de Gojko Adzic, leí este post. En él cita a una teoría de Eric Evans, la cual dice que “la calidad del sistema de software es proporcional a las habilidades del segundo peor programador”. La explicación de la teoría es sencilla: todos los programadores del equipo saben cual es el peor programador, entonces los mejores programadores siguen de cerca todo lo que hace y arreglan los problemas que ocasiona. Así, el trabajo del segundo peor programador no es monitorizado con esa atención especial, entonces es él quien puede ocasionar verdaderos problemas.
Por eso, les advierto con muchisima anticipación, tengan cuidado si programan conmigo
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