Hace un tiempo atrás un post en el blog de Anibal Cuevas (del cual me declaro un seguidor) puso en evidencia la falta de ética por parte de la sociedad Europea, y en especial de sus mandatarios, respecto al controvercial tema del aborto, que es legal en el viejo continente.
Mientras envían soldados a medio oriente para proteger las vidas de personas inocentes y mantener la paz, habitantes de estos mismos países Europeos asesinan legalmente a humanos en su etapa de mayor debilidad, antes de que puedan siquiera conocer el mundo exterior. Sin embargo, las leyes Europeas promueven los derechos humanos, sobre todo el derecho esencial a la vida, lo cual se contradice totalmente con la legalidad del aborto. Parece que los altos legisladores progresistas del continente ejemplar ignoraron completamente la respuesta a una pregunta crucial: ¿Es el embrión un Ser Humano?. Y digo “ignoraron la respuesta” (y no la pregunta) porque no los creo tan ineptos como para no planteársela siquiera, pero si los creo cobardes por no expresar lo que moralmente sienten, lo que saben que es una gran verdad: el ser humano es tal desde la mismísima concepción. Al parecer sienten miedo de expresar esto ante una sociedad cegada por la rutina, la falta de compromiso y los placeres pasajeros, que quizás los condene o no los vote en las próximas elecciones por imponerles cierta responsabilidad sobre sus actos.
