La (mala) costumbre de no conformarse con nada

Wednesday, July 23rd, 2008

Hoy, ahora, me encuentro estudiando. Estoy leyendo un libro sobre Programación Extrema (XP), una metodología ágil para el desarrollo de software.

Siempre que tengo que leer mucho para una materia llega un momento (ya cercano a la fecha final) en el que me siento agobiado (hoy, ahora). Anhelo aquellos ejercicios prácticos de los primeros años que me permitían hacer intervalos para despejarme un poco, pensar como resolverlos mientras hacía otra cosa, aplicar conocimiento mas que adquirirlo.

Paradójicamente, recuerdo que en aquellas épocas de interminables guías de ejercicios abstractos, de operaciones matemáticas raras y ecuaciones a las que no le encontraba una aplicabilidad directa en mi carrera, soñaba con esas hermosas materias especificas de los últimos años, que tratarían temas interesantes de ingeniería.

Me enojo conmigo mismo, nada me conforma. ¿Por qué no puedo disfrutar hoy de esto que alguna vez anhelé?. Es cierto, la escasez de tiempo mete presión y no ayuda para nada. De todas maneras es feo, estresante, desanimante estudiar así… Mejor me voy a preparar unos mates y vuelvo mas tranquilo, con otra actitud :) .

Cuando vivir pasa de moda

Thursday, December 6th, 2007

Erdosain dirigiéndose al Relator tiempo después de haber matado a Barsut.

El alma está como si se hubiera salido medio metro del cuerpo. Un aniquilamiento muscular extraordinario, una ansiedad que no termina nunca. Usted cierra los ojos y parece que el cuerpo se disuelve en la nada, de pronto recuerda un detalle perdido, entre los millares de días que ha vivido; no cometa usted nunca un crimen, porque eso mas que horrible es triste. Usted siente que va cortando una tras otra las amarras que lo ataban a la civilización, que va a entrar en el oscuro mundo de la barbarie, que perderá el timón [...]
En realidad usted quisiera vivir como los demás, ser honrado como los demás, tener un hogar, una mujer, asomarse a la ventana para mirar los transeúntes que pasan, y sin embargo, ya no hay una sola célula de su organismo que no esté impregnada de la fatalidad que encierran esas palabras: tengo que matarlo. Usted dirá que razono mi oído. Como no razonarlo. Si tengo la impresión de que vivo soñando. Hasta me doy cuenta que hablo tanto para convencerme de que no estoy muerto, no por lo sucedido, sino por el estado en el que te deja un hecho así. Es igual que la piel después de una quemadura. Se cura, ¿pero vió usted como queda?, arrugada, seca, tensa, brillante. Así le queda el alma a uno.

Los siete locos (fragmento).
Roberto Arlt.

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Aprender a aprender…

Wednesday, September 26th, 2007

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano o encadenar un alma,
y uno aprende que el amor no significa recostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender.

Que los besos no son contratos,
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Uno aprende a construir todo su camino en el hoy
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes,
y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad.

Después de un tiempo uno aprende que “sí” es demasiado,
y hasta el calorcito del sol quema.
así que uno planta su propio jardín,
y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende…
y con cada adiós… uno aprende.

Anónimo.

PS: Gracias Mario por tus comentarios.